
Timoteo Saravia Rodríguez (1892 – 1919).Siendo casi un niño, libró de la picadura de un tábano a un negro que era agregado en la estancia de Cicerio, su padre. El tábano estaba en el tobillo del negro y el negro quedó desgarretado, porque Timoteo mató al tábano de un certero tiro con su “44”.
Con sólo 17 años, asesinó a sangre fría al escribano Buchelli en Sta Clara, a causa de un certificado que el profesional no le quiso expedir por ser menor.
Con sólo 17 años, asesinó a sangre fría al escribano Buchelli en Sta Clara, a causa de un certificado que el profesional no le quiso expedir por ser menor.
Ya hombrecito, dejó embarazada a una prima - Mercedes Saravia - y en un baile de la Sociedad 25 de Mayo, hizo alarde de ello. Enterada de esto, Atliana Sillvera - la madre de Mercedes, reunió a sus otros hijos varones :"Si Timote no se casa con mi hija, quiero atar el ombligo de mi nieto con las tripas de su padre"." Los hermanos de Mercedes – Carolino, Terencio y Martirena – juraron matarlo y sortearon entre ellos el privilegio de cumplir el juramento, con pastos de distinta longitud. A Carolino le tocó el pasto mas largo y mató a Timote a tiros en Aceguá.
Era el 12 de diciembre de 1919. Mala fecha para conservar tripas.
Lo único que no se pudrió de Timote fue el dedo meñique de su mano izquierdo.
Era el 12 de diciembre de 1919. Mala fecha para conservar tripas.
Lo único que no se pudrió de Timote fue el dedo meñique de su mano izquierdo.
Pocos meses antes de morir y sabiéndose inexorablemente condenado, puso aquel dedo sobre el yugo de una carreta , se lo cortó limpiamente y se lo obsequió a su madre : “Ud. no me va a ver mas, Mama. Guarde esto de recuerdo”. Y Doña Francisca lo guardó en un frasco con formol. En el cementerio de Sta. Clara, atrás del mausoleo de Aparicio, está el de Cicereo, que preside un ángel mutilado. Entre las urnas de mármol que se exhiben inpúdicamnte allí ,con retratos borroneados por el tiempo, están – una al lado de la otra -la de Timote a la que le falta un dedo y la de Francisca a la que le sobra uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario